25 y 26 de junio 2022. Hemos dejado la ciudad de Nouadhibou en dirección hacia Atar. La ruta más corta es continuar rumbo este siguiendo la línea de las vías del ferrocarril más largo del mundo. Un tren con una longitud de unos 2 kilómetros. Un convoy que tres veces al día transporta mineral de hierro desde las minas de Zouerat hasta el puerto de Nouadhibou.

El viento no ha cesado desde hace varios días. Sin embargo, la temperatura nos da un respiro. La lluvia de hace tres días ha refrescado el ambiente y humedecido una tierra que no ha visto el agua desde hace varios años.

Animales bebiendo. Mauritania

La ruta hasta Choum es ya una clásica para las expediciones de 4×4. Las primeras veces que la recorrí, no tuve más remedio que subir a las vías del tren para superar las trampas de arena blanda y de dunas. Ahora, preferimos alejarnos más al sur y navegar por espacios infinitos con la grandeza que el desierto recibe a todos los que osamos a internarnos en sus mares de arena. Junto a las vías sólo quedan restos de traviesas y vagones siniestrados.

Nos encontramos algunos nómadas que aprovechan los brotes de hierbas producto de las últimas lluvias. Mohamed nos ofrece un té que por supuesto no despreciamos. Momentos de convivencia con un pueblo que aún viviendo en condiciones muy duras, ofrecen todo lo que tienen. 

En el centro del mástil de la tienda veo dos botellas de plástico partidas. Me hace entender que allí pone su teléfono móvil para recibir la cobertura marroquí de Maroc Telecom. Enciendo mi teléfono y veo con sorpresa que recibo un punto de señal que me permite hablar con Marruecos.

Buscamos un lugar para acampar antes de que anochezca. Por primera vez queremos disfrutar de las puestas de sol y del espectacular cielo estrellado y su vía láctea.

Un fortísimo viento nos ha estado azotando durante toda la noche. Un viento capaz de crear auténticas esculturas en medio de la nada.

Después de superar las dunas del Azeffal comienzan a aparecer magníficas formaciones rocosas de la inmensa llanura de grava y arena.

Por fin llegamos a Choum y al asfalto. Las condiciones de la ruta ha supuesto un consumo de gasoil mucho más elevado de lo previsto. Rodamos lentamente para intentar llegar hasta Atar y repostar. La carretera muestra los signos de las inundaciones.

Llegamos al oasis de Azougui para encontrarnos Ahmed Kenkou, amigo desde hace muchos años y que es en la actualidad el presidente de las agencias de viajes y touroperadores de Mauritania. Nos ofrece su casa y piscina en medio del palmeral que, al igual que el del Draa, ha sufrido la sequía de los últimos años. Momentos de descanso para programar las siguientes etapas.

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