Impresionismo en el Rif. Marruecos

Atlas 3. MarruecosAl sobrevolar por la zona central de la cordillera del Alto Atlas, pude confirmar lo que ya había intuido al recorrer la región con mi todo terreno. Me encuentro sobre un escenario de proporciones ciclópeas que esconde una belleza fruto de composiciones infinitas de volúmenes, formas y colores.

Mirando las montañas. MarruecosFátima y su hermana recorren cada mañana las afiladas crestas de las formaciones rocosas a la búsqueda de matojos con los que preparar la hoguera. Sin embargo, no soy yo el único en ensimismarse con el espectáculo que nos rodea. Las dos hermanas se consideran agraciadas por haber nacido en lo que para ellas es la tierra más hermosa del universo. Cómo puede una simple pared de piedra concentrar tanto nuestra atención y crear tantos sentimientos de bienestar?

Atlas 1. MarruecosEn el desierto la geometría es perfecta, formas que podrían ser producto de ecuaciones matemáticas. Sin embargo, en las montañas de Marruecos, las formas son consecuencia del caos que ha supuesto el origen y ordenación del universo. Las fuerzas de la naturaleza han moldeado la superficie creando espacios imaginarios. Los minerales han decorado el suelo con diferentes colores para embellecer la aridez y recrear la visión a las poblaciones que desde hace miles de años tiene que sobrevivir en un mundo frío y desolado.

Colores montaña. MarruecosLos minerales afloran a la superficie para armonizar aún más el tapiz que las plantas se han encargado de poner a nuestros pies. El agua y la erosión producida por las fuertes tormentas, han labrado surcos que dibujan esta visión casi irreal. En los días tristes, lluviosos y nublados, es cuando más admiro este arte colorista de la naturaleza. Las inclemencias meteorológicas parecen avivar aún más mis ansias de pintar con mi cámara fotográfica.

Anti Atlas palmeras. MarruecosLas ondulaciones y pliegues gigantes de la cordillera del Anti Atlas muestran la compresión continua que sufre esta zona desde el Pleistoceno, hace unos dos millones de años, hasta nuestros días. Sobre este suelo en el que los Mamut deambulaban plácidamente, hoy sólo quedan rocas y algunos pequeños oasis que han concentrado la vida y pueblos de esta región del sur de Marruecos. Ante la falta de vida, lo único que queda es aprovechar y disfrutar con la visión de formas difícilmente observables en otros lugares del continente africano.

Impresionismo Atlas. MarruecosLa pintura impresionista surge a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Puede que Claude Monet estuviese inspirado por el arte de la naturaleza cuando pintó en 1872 su cuadro Soleil Levant, obra a la que se debe este movimiento artístico. La característica principal consiste en dar protagonismo a la luz, perdiendo relevancia las formas casi veladas que se esparcen bajo ella. La primavera es la estación en la que se abren las puertas de las salas gigantes del Atlas para aquellos que deseen admirar el  arte impresionista más antiguo del planeta.

Telouet. MarruecosLas composiciones artísticas en la naturaleza son fruto de varias condiciones y situaciones. Podemos estar en un mismo lugar y observarlo en varios momentos del año y siempre lo veremos diferente. Pero cuando los elementos se ponen de acuerdo en crear algo grandioso y, además somos espectadores de ese momento, el resultado es inolvidable. Tarde fría y lluviosa de otoño. La sal aflora a una superficie rojiza que se realza con el verde de los jardines y el amarillo de las hojas de los árboles. El técnico en iluminación ha abierto un agujero entre las nubes para que los rayos de sol se precipiten sobre un terreno claro consiguiendo acrecentar aún más el contraste de luces y colores que nos rodean. El resultado es una función digna de la mejor producción artística.

Montaña Agoudal. MarruecosDurante dos días permanecí aislado en un punto cercano al pequeño pueblo de Agoudal. Una inesperada tormenta de viento y nieve cortó toda posibilidad de continuar la ruta. Siempre pienso que si algo ocurre es porque otro suceso nos está esperando. Suceso que en este caso fue la observación de como el pintor invisible fue creando una obra de arte sobre las caprichosas líneas de los pliegues de las montañas. Y lo más admirable fue ver que con un solo color, el blanco, se creó un cuadro de proporciones grandiosas.

Saghro. MarruecosLas montañas volcánicas del Saghro son de una singular belleza geológica. Prácticamente despoblada, la región pertenece a la tribu de los Ait Ata, los grandes guerreros del sur marroquí. Multitud de dedos rocosos surgen de la tierra apuntando hacia el cielo, puede que pidiendo algo de agua o puede que como acusación a la falta de lluvia. Una especie de Monument Valley, solo que aquí sirve para recrear la visión de los pocos que se atreven a recorrer las duras pistas que conducen a su pétreo corazón.

Kissane en Agdz. MarruecosKissane o la montaña mágica. Una montaña coqueta que cada día se presenta con un traje diferente. Vestida por las luces y las nubes del atardecer, muestra todos sus encantos a aquellos que esperan la función cada tarde a orillas del río Draa en Hara Oasis, muy próximo a la localidad de Agdz. No hay nadie que se haya ido defraudado por el espectáculo. Siempre dispuesta a complacer a los asistentes, se mira primero en las aguas del río para saber que luce todas sus galas para un momento que no dura más de diez minutos de grandeza.

Pinos y nieve Atlas. MarruecosCada estación del año tiene su recompensa para aquellos que deciden explorar las agrestes regiones montañosas del Atlas. Sin embargo, el invierno es muy duro, no solamente para los que viven en su interior, sino también para aquellos dispuestos a descubrir lo que sus desfiladeros y barrancos esconden en su interior. El precio de admirar la belleza invernal tiene un coste que en ocasiones puede llegar a ser el tener que soportar temperaturas de hasta 30 grados bajo cero.

Nómadas en montañas. MarruecosEste de la cordillera del Alto Atlas marroquí y ante mí, un escenario lunar que no había observado en ninguna otra zona de la cordillera. Una extraña formación rocosa sobre la que había logrado sobrevivir un enebro desafiando la dureza del medio. De repente, cuando me dispongo a apretar el disparador de mi cámara, un regalo visual inesperado. Un pequeño grupo de nómadas se mete en el cuadro para humanizar un poco más la escena. Es el premio a una búsqueda de la belleza por uno de los rincones menos conocidos del Maghreb. Qué más puedo pedir?

Bosque de colores. Marruecos

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