Old taourirt Marruecos

Kasba Tamnougalt. MarruecosLo más importante para la durabilidad de la edificación es la impermeabilidad del techo. El gorro de la casa tiene que estar muy bien construido para evitar que el agua penetre en el interior degradando los muros y sus bases. El drenaje tiene que estar muy bien estudiado ya que la humedad es el principal enemigo de este tipo de arquitectura. Igualmente, las murallas de la parte superior tienen que tener una visera saliente para que el agua de la lluvia no escurra por las paredes produciendo un deterioro.

Kasba Bni Sbi. MarruecosAl final, la construcción parece una obra de arte. Los elementos y símbolos decorativos, tanto en el interior como en el exterior, realzan la belleza del conjunto. Los muros y torres en su parte superior muestran arcadas y nichos en formas denticulares, triangulares, lobulares o con letras y símbolos bereberes. Los techos interiores muestran un entramado realizado con cañas en varias disposiciones que se llaman “tataouine”. Las puertas son otro elemento decorativo que enriquece el resultado final.  Puertas que poco a poco van despareciendo, auténticas esculturas del pasado.

Puerta Tiflit. Marruecos

Durante la noche, la única puerta del Ksar permanecía cerrada. Un vigilante se apostaba en el interior subido a una de las torres de vigilancia controlando a aquellos que llegaban y tocaban para entrar. Durante el día, este guardián se dedicaba a herrar las patas de los animales que regresaban del campo. El interior de las murallas guardaba misterios que incluso hoy se sienten al caminar por el laberinto de oscuras callejuelas. Este interior es un espacio complejo con una disposición de calles perimetrales al muro exterior, una calle principal de la que salen calles túneles con entradas de luz y aire que la comunican con la perimetral y, en algún punto, la llamada plaza de las bodas, un espacio abierto en el que se celebraban los casamientos o se reunía el consejo del pueblo para tomar decisiones. Las terrazas eran pasadizos que unían las diferentes viviendas. Durante los calores del verano los habitantes subían a ellas para cocinar y dormir. Cada tarde, un fuego encendido en una de las casas se iba pasando de terraza a terraza para encender las brasas de las diferentes cocinas.

Tormenta kasba. MarruecosLa defensa fue la razón de estas construcciones. Rivalidades entre diferentes pueblos y tribus por motivos de posesión de tierras o agua, mantenían en pie de guerra a esta zona del sur. Pero también sirvieron para defenderse contra el polvo, el viento y el calor. Igualmente, servían de puntos de avituallamiento para los habitantes de las zonas desérticas y de defensa para las caravanas contra los bandidos del desierto.  Después de la pacificación de la región ya no tenía sentido la construcción de estos gigantes de barro. Las familias que antes se agrupaban junto a los patriarcas en el interior de los muros, ahora se han dispersado y viven en pequeñas casas, a veces aisladas, en las que se establecen familias conyugales. Esto significa una fragmentación de las familias y como consecuencias de sus tierras.

Kasba Ait Benhaddou 2. MarruecosAl mismo tiempo, cesó el tráfico caravanero que durante siglos transitaba a lo largo de los oasis del valle del Draa. Las torres de vigilancia apostadas estratégicamente ya no anunciaban la llegada de los cientos de dromedarios cargados de tesoros procedentes del África subsahariana. Ya no había que dar escolta a los caravaneros, ni alojarlos y proteger su mercancía en los finales de etapa. Los muros decadentes de aquellos pueblos nos invitan a pensar y a reflexionar sobre lo que no estamos haciendo bien. No dejar morir definitivamente estas paredes testigos del pasado, ayudará, a nosotros y a las generaciones futuras, a comprender la historia del norte de África.

Ksar Aslim. MarruecosA partir de ese momento se inicia el declive de un patrimonio que día a día se va desmoronando. Varios factores contribuyen a esta degradación, unos naturales como la lluvia y el viento y otros humanos como el abandono, el mal uso del lugar y la introducción de nuevos elementos de construcción como el hierro o el cemento. La falta de arraigo a las tradiciones y el creciente movimiento hacia las tendencias que llegan del extranjero, mueven a parte de la población del mundo rural a rechazar cualquier lazo con el pasado. En definitiva, vivir en una casa de barro es un signo de pobreza y vivir en una casa de cemento es una distinción social que casi todos quieren alcanzar.

El Hara. Marruecos

Chicas en Hara. MarruecosDe alguna forma puedo llegar a entender el abandono de las viviendas de barro por culpa del agua y del mantenimiento que requieren para tenerlas en buenas condiciones. Pero, ¿y las impresionantes construcciones en piedra que salpican la cordillera del Alto Atlas a unos 2.000 metros de altitud? Gigantes pétreos que han sobrevivido a los azotes del agua, la nieve y el viento durante siglos. Monumentales castillos de roca provistos de una decoración similar a las ya vistas en las kasbas de tierra.

Kasba Maghdaz. MarruecosAit Benhaddou, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, es uno de los ganchos turísticos del sur marroquí, uno de los lugares de mayor presión humana por los cientos de visitantes que llegan cada día, lo que ha traído como consecuencia la pérdida de valores desde un punto de vista humano y tradicional. Caminar entre sus callejuelas supone entrar en un auténtico bazar de venta de productos a los extranjeros que a diario caminan en el interior del ksar. La población y modo de vida que vieron nacer la kasba, ha desaparecido. Para mí y, conociendo lo que hay escondido en esta región del sur, sólo merece la pena la visión exterior del fabuloso conjunto arquitectónico. Sin embargo, existen muchos Ait Benhaddou, con la misma o incluso mayor belleza, que permanecen ocultos en valles y profundos barrancos de la estribación del Atlas. Lugares en los que la población sigue conservando un modo de vida que poco a variado durante los últimos años.

Maghdaz 2. Marruecos

Pueblo Tazaout. MarruecosHasta hace muy poco tiempo, a la mayoría de los pueblos y aldeas del Alto Atlas sólo se podía llegar caminando o en mulas. La aparición de nuevas pistas y carreteras de asfalto ha posibilitado una mejor comunicación, lo que se traduce en ventajas e inconvenientes. Ventajas porque aspectos tan importantes como los sanitarios han mejorado y las posibilidades de ser atendidos o evacuados han conseguido salvar muchas vidas. El inconveniente llega desde el punto de vista de pérdida de valores culturales y tradicionales. La llegada del asfalto supone la aparición del cemento con su impacto negativo a la arquitectura tradicional. Una buena campaña de sensibilización hacia las raíces y valores tradicionales, podía conseguir el tan difícil equilibrio entre tradición y modernismo.

Pueblo entre árboles. Marruecos

Pueblo del Draa. MarruecosYa sea en el Alto Atlas, en las montañas volcánicas del Saghro o en las zonas desérticas, la arquitectura confiere a estos espacios tintes de belleza, de una majestuosidad que nos transporta a la época dorada de las caravanas, de las grandes exploraciones, en definitiva, de la historia de la humanidad.

Pueblo nevado Tazaout. Marruecos

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