Pozo de Oropoi Kenia

Son las seis de la mañana cuando se escuchan las primeras voces procedentes del interior de las chozas. Una nueva jornada en un lugar que probablemente nunca olvidaré. Dormir con ellos supone una integración en su modo de vida que difícilmente se podría sentir sin estar con ellos. Además, el estar aislados en esta zona de Kenia significa que las influencias externas no han hecho mella en la población.

Conversación Turkana Kenia

Después de levantar el campamento nos dirigimos al límite con Uganda. Una aldea Turkana en estado puro desde un punto de vista antropológico. Es como si por aquí no hubiese pasado el tiempo. El jefe del poblado nos enseña el pueblo y algunas de sus casas. Las mujeres nos persiguen sigilosamente, y no es de extrañar teniendo en cuenta que no creo que hayan visto mucha gente como nosotros.

Turkanas Oropoi Kenia

Regresamos a Oropoi y saludamos al Padre encargado de la Misión Católica. Es de Uganda y lleva varios años establecido en este poblado visto la indiferencia que el gobierno de Kenia tiene por esta zona del país. Se sienten olvidados del mundo y prueba de ello es que aquí no llega ningún tipo de ayuda. No es como otras zonas de las que venimos en las que las Misiones son auténticos cuarteles organizados para poder tener una buena logística que permita desempeñar su labor. Este hombre de aspecto humilde, con pantalones tan largos que arrastran por el suelo y una camisa que muestra hasta qué punto se olvida de sí mismo para concentrarse en los que le rodean, me ha tocado mis fibras más sensibles.

Después de estar con él viendo su trabajo y las condiciones en las que desarrolla su misión, sólo queda como resumen su gran mensaje: no necesitamos comida, necesitamos agua. Si durante los dos meses próximos no llueve morirán muchísimos animales y la población sufrirá nuevamente de hambre. Como primer paso para paliar la situación necesitaría que se construyesen cinco pozos estratégicamente situados. Cada pozo cuesta unos 2.200.000 Shilling, aproximadamente 2.000 €. Espero que a mi regreso a España se pueda encontrar una fórmula que consiga que esos pozos se conviertan en una realidad. Agua es vida, posibilidad de tener huertos y de que los animales no se mueran de sed. El pozo que aparece bajo estas líneas es un ejemplo de los que se necesitarían.

Pozo Turkana Kenia

Durante el tiempo que el Padre lleva en Oropoi ha construido un taller de costura para que las mujeres aprendan a coser y  poder de esa manera tener una pequeña fuente de ingresos.

Cosiendo Kenia

Con el objetivo de los pozos en la cabeza regresamos nuevamente a Kakuma. Desde aquí queremos continuar hasta el sur buscando rutas fuera de caminos con la ayuda de la información que recibimos al paso de cada poblado.

El paisaje ha cambiado bruscamente conforme llegábamos a Kakuma. Del paisaje verde y montañoso hemos pasado a las grandes planicies de sabana. La luz está iluminando un territorio salpicado por esporádicas chozas y rebaños de ovejas. A diferencia de las zonas limítrofes de la frontera norte, pero en territorio etíope, aquí no se ven vacas. La mayoría han sido robadas durante los últimos años por el pillaje de grupos armados que entran de Sudán del Sur o de Uganda. Por eso, la gente tiene miedo ante la presencia de un coche desconocido. Podemos ser los siguientes en atacar el poblado para llevarnos algunos animales después de haber matado a alguien. Para ellos y mientras no les demostremos lo contrario, somos enemigos de los que huyen corriendo.

Nuevamente preferimos acampar junto a un pequeño poblado, en el arenoso lecho de un río. Poco a poco comienzan a llegar tímidamente algunas personas a las que Moses tranquiliza. Así, al cabo de un rato tenemos a un grupo de personas mirando lo que hacemos. Seguramente somos lo único interesante y novedoso que les ha ocurrido durante mucho tiempo.

Turkanas sentados Kenia

Preparamos un fuego y nos disponemos a preparar una suculenta cena: ensalada de tomate, cebolla y aguacate con patatas fritas y un huevo frito. Todo un lujo que disfrutamos bajo una espectacular vía láctea. Después, y ya de noche, un chequeo del terreno con nuestra linterna mágica antes de ducharnos y entrar en la tienda.

Los escorpiones no contaban con nuestra arma luminosa y sorprendemos a cuatro a pocos metros de la tienda. Los locales no se libran de alguna que otra picadura, aunque para ellos es como para nosotros una picadura de avispa, cosa que puedo confirmar después de haber sido picado por uno en mi casa en el sur de Marruecos. La tienda mosquitera permite estar tumbado protegido de mosquitos e insectos y de disfrutar de una visión absolutamente galáctica y nunca mejor dicho después de ver la Vía láctea sobre nuestras cabezas.

Campamento en Turkanaland Kenia

Como último pensamiento de esta jornada, queda la frase del Padre de Oropoi: No necesitamos comida, necesitamos agua. Por eso, ya están fluyendo en mi cabeza varias acciones que permitan conseguir el dinero necesario para que los 5 pozos sean una realidad. Después habría que regresar a Oropoi con el fin de seguir el proceso del proyecto. Tengo claro que no vamos a ceder en el empeño de conseguir esa agua. Si para algo puede servir esta expedición, a parte de para conseguir imágenes que en poco tiempo sólo podrán ser vistas en las publicaciones, es para aportar nuestro pequeño granito de arena que junto con otros granitos, porqué no, los vuestros, hagan realidad el sueño de los Turkana de Oropoi.

Pozo Tropic II Kenia

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3 thoughts on “La tribu Turkana y los pozos de Oropoi”

    • Juan Antonio Muñoz

      Muchas gracias Jesús por tu ofrecimiento. Estoy viendo varias vías de conseguir hacer realidad el proyecto. Te mantendré informado en los próximos días. Un abrazo

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