Reflejo en el lago. Mauritania

Pozo del sahel. Mauritania

Los pozos se convierten, sobre todo en época de escasez de agua, en auténticos “meeting points” del desierto. Un paso obligado para caravaneros y animales. Son momentos de encuentro en los que saludarse, hablar de los conocidos e informarse sobre los lugares en los que se encuentran los pastos más recientes. Conforme van llegando, hombres y rebaños esperan en un riguroso orden para que los que le preceden satisfagan las necesidades más vitales de saciar la sed de los animales.

Pastor en el Sahel. Mauritania

La peligrosa escasez de agua de este año, la tercera en esta década después de la sufrida en 2011 y 2014, podría provocar una gran crisis humanitaria en el 2018. Los pastos son insuficientes en toda la zona fronteriza de la cuenca del río Senegal. En Nouakchott, las organizaciones humanitarias se están preparando y planificando diferentes acciones para paliar el hambre. La población se está viendo obligada a realizar una trashumancia que pueden ser contraproducente por condensar a muchos animales en los escasos puntos de agua.

Pastor y ganado. Mauritania

Cada mañana, las miradas se dirigen siempre hacia el cielo. Estamos a finales de la época de lluvias y las precipitaciones caídas no son suficientes para alimentar al ganado. De seguir así y secarse las pocas balsas de agua que han recogido el agua de las lluvias, las consecuencias serían desastrosas.

Rellenando bidones. Mauritania

Los pozos son muy inestables, por lo que en ocasiones se producen accidentes que pueden llegar a ser fatales. Tounsi, jóven de 14 años, ha llegado al pozo con su carromato cargado de bidones amarillos, una constante de color muy extendida en los países desérticos. Me recuerda la experiencia vivida hace un par de meses en las regiones desérticas de la tribu de los Turkana, en Kenia.

Para llegar al pozo, muchos han tenido que recorrer distancias que rondan entre los 3 y los 5 kilómetros, una acción rutinaria que les resta mucho tiempo para emprender otras tareas propias de su edad. Llegan cargados de bidones que se convertirán en preciados botines de agua. Cada carromato suele transportar una media de unos 15 bidones de 20 litros, volumen suficiente para cubrir las necesidades de un día y de una familia de 12 personas entre padres, abuelos, hermanos y primos.

Atardecer en el Sahel. Mauritania

Una noche más, el desierto nos acoge en un magnífico escenario. El cielo, y las fantasmagóricas acacias que nos rodean, nos hacen pensar que los duendes nos visitarán para agradecer nuestra llegada a estas tierras. Seguro que nos darán las pistas necesarias para seguir descubriendo a nuestro ritmo, lento, pero sin pausa, las maravillas escondidas de Mauritania.

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