Mujer en meandro. Marruecos

“Caminante, son tus huellas, el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.” Antonio Machado.

Frases y poemas que nos trasladan a la vida y esencia del hombre. Una historia repleta de huellas y senderos marcados por civilizaciones caminando en busca de mejores condiciones de vida. Como decía Santos Discépolo, una búsqueda del camino que los sueños prometieron a sus ansias.

Cabalgando por el desierto. Marruecos

“Partir es ganar un proceso a la costumbre.” “Desplazarse no solo nos enseña el mundo, también el espacio que ocupamos en él”. Paul Morand

Mujer en dunas. Marruecos

“La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”. Hermann Hesse

Solo hay que echar un vistazo a los últimos 150.000 años para observar el largo camino tomado por los primeros homínidos. El hombre salió de África para conquistar el mundo y dejarlo tal y como lo conocemos en nuestros días. Ellos tampoco echaron la vista atrás, se fueron a poblar el planeta. El ansia de exploración, de conquista y de descubrimiento, les ha impulsado siempre hacia adelante, hacia lo desconocido. Sus pasos han ido forjando una sociedad que ha pasado de ser nómada en los orígenes a ser mayoritariamente sedentaria.

Cabalgando bajo lluvia. Marruecos

“No hay camino que no tenga fin”. Seneca

En los caminos de Marruecos que tanto nos han hecho soñar a los que ya estamos enganchados a su tierra, caminar cobra otro sentido. Sus sendas son vías de esparcimiento y aprendizaje de una cultura que nos atrapa casi sin escapatoria. Para los personajes objeto de nuestros encuentros, para las almas del sur, esos caminos son los raíles de la esperanza. Un acceso para hacer realidad sueños anhelados.

Cabalgando en mina de sal. Marruecos

“Derecho, camino adelante, no se puede ir muy lejos. Saint Exupéry

Las sendas las forman miles de pasos que van abriendo caminos. Pies que de un modo natural han ido tejiendo una red de comunicación que ha posibilitado el flujo de conocimientos y mercancías. Hasta hace poco, existía un equilibrio entre el hombre y la naturaleza. En la actualidad, las máquinas excavadoras están consiguiendo en pocos días lo que un paso tras otro conseguía en décadas. Los efectos de este cambio tan radical lo sabremos en poco tiempo.

Cabalgando en Atlas. Marruecos

“Podía moverme de un mundo a otro de una manera tan sencilla como cambiarme de ropa, pero me di cuenta de que corría el peligro de no pertenecer a ninguno”. Wilfred Thesiger.

Personajes solitarios que, a pie o sobre animales, recorren cientos de kilómetros sin importarles ni el reloj ni el termómetro. Movidos por una rutina casi prehistórica, son capaces de superar terrenos nevados, mares de dunas, tormentas de arena, cambios políticos o guerras. Parecen ajenos a un mundo en continua transformación. Su adaptación y respeto al entorno natural que les rodea, han sido la clave de una existencia que les hace sentir hombres libres.

Camellero en tormentas. Marruecos

Tormenta en Nesrate. Marruecos

Después de tantas andanzas hay que tomarse un tiempo de descanso y meditación. Las líneas de la vida son como curvas a las que hay que saber adaptarse. Curvas que se acercan, se separan, cambian de color o simplemente desaparecen. Al final, la gran reflexión, ¿somos nosotros los que hacemos el camino y marcamos la meta, o nuestros pasos ya vienen marcados desde que nacemos?

Sentado en camino. Marruecos

 

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