Dante y Virgilio. India

Existen imágenes que sacadas de contexto pueden representar, inspirar o recrear sensaciones y vivencias que a muchos sugerirían un acercamiento al cielo o, por el contrario, al mismísimo infierno. Para algunos, el mundo converso en el que vivimos es como estar cerca del infierno. Un infierno narrado por Dante Alighieri en los poemas de la Divina Comedia y que cuenta con una gran fortuna iconográfica amparada por artistas como Boticceli, Blake, Dore, Delacroix, Bouguereau, Rodin, Napoletano e incluso Dalí. Todos ellos reflejan las reacciones emocionales de Dante y de Virgilio, su guía paternal y consolador. Ambos se desplazan por el infierno describiendo con gran realismo ese viaje por el inframundo.

Foto Faissal. India

Dante dice que en los peores momentos del ser humano, el hombre no ve más que niebla. Una niebla que acrecienta imágenes fantasiosas y turbadoras. Una especie de estado espiritual de un mundo que puede aterrorizar, algo contrapuesto a la paz celestial que casi todos buscamos.

Apaisado vestíbulo. India

Sin embargo, el cielo lo tenemos visualmente más cercano. Nuestro planeta nos brinda la posibilidad de nadar entre abundancia de bienes con imágenes de bellezas naturales o de oasis cercanos a los que generalmente asociamos con paraísos. Esos paraísos no precisan de interpretaciones ni de una imaginación que los recree con formas, volúmenes, colores y sobre todo de intriga. Es más inspiradora la llamada de lo desconocido, de lo que no se ve y que nos puede llegar a aterrar. Para eso, ya está el infierno.

Grupo en color Holi. India

En todas las civilizaciones, el bien y el mal, el cielo y el infierno, han ido siempre de la mano. Eternas historias de buenos y malos. Para Dante, estos últimos, los pecadores, vienen representados por todos aquellos que de una u otra manera han desviado el camino de la vida para perderse en una selva oscura. Una selva plagada de bestias terribles que terminarán por conducir a las almas perdidas al averno, una especie de entrada al inframundo. Un lugar cargado de imágenes seductoras y poderosas que sirvieron de inspiración a los grandes artistas para la creación de sus obras pictóricas.

Multitud entre verdes y amarillos. India

La lectura de la Divina Comedia, precisamente en los momentos que estamos viviendo, han recuperado de mis recuerdos fotográficos imágenes que ya en su momento me resultaban casi apocalípticas e irreales. El visor de mi cámara representaba el averno, ese cráter o entrada que en la mitología romana conducía al territorio de Satán. Las escenas eran un fiel y vivo reflejo de lo acontecido en los poemas de Dante. No tenía que dejarme llevar por la inspiración o la fantasía de los pintores, sólo tenía que retratar la realidad de lo que sucedía ante mis ojos.

Grupo en polvo rojo. India

Ahora, entre fotografías y poemas, recreo mi propia interpretación de la Divina Comedia. Mi cámara se convertirá en los pinceles con los que realizar mi propia obra. Personajes de carne y hueso me llevarán, al igual que a Dante, por los 9 círculos del infierno. Incluso, para hacer más fiel esa interpretación visual, en muchas de las imágenes me dejaré guiar por la razón y la sabiduría encarnada por el poeta Virgilio.

Señor echando con cubo. India

Mi imaginación se deja llevar por los rostros, los cuerpos y las situaciones que adivinan su sufrimiento y dolor. Los efluvios pecadores desprendidos de sus cuerpos invaden la atmósfera con brumas de colores que representan el castigo infernal.

Dante y Virgilio han llegado al primer recinto infernal, una especie de vestíbulo del infierno. Un lugar en el que se hacinan las almas que no se inclinaron ni por el bien ni por el mal. Son simplemente almas paganas que no han cometido faltas graves. Su castigo será vivir sin la esperanza de conseguir la gloria divina, a pesar de que sus brazos y rostros atormentados imploren por ser arrastrados hacia el Paraíso.

Manos en alto. India

La oscuridad ambiental y el humo infernal, representan el mundo tenebroso y de tinieblas que se oculta tras las puertas del vestíbulo. Entre toda esa multitud deberíamos encontrar a Homero, Horacio, Aristóteles, Socrates o Saladino. La obra de Filippo Napoletano “Dante y Virgilio en los infiernos” sería la representación pictórica de la imagen que se presenta ante mis ojos.

A partir de este punto se desciende al segundo círculo del infierno. Aquí, el juez Minos, demonio de larga cola, azota el suelo marcando hasta qué circulo bajarán las almas que van llegando.

Polvo rosa central. India

En el tercer círculo encontramos a los castigados por la gula, aquellos que cometieron el error de comer demasiado. Una lluvia de nieve y granizo les mantendrán con sed y hambre eternas.

Levitando en Holi. India

Foto gula. India

El cuarto círculo es el de la avaricia y el derroche. Avaros y pródigos se dejan llevar por una desmedida inclinación a los bienes materiales. Los dos grupos caminan en círculos y en sentido contrario. Al encontrarse, siempre se reprochan lo mismo: ¿por qué acaparáis todo? y los otros responden: ¿y vosotros, por qué derrocháis tanto?

Cuarto círculo. India

El quinto círculo es el de la ira. Allí encontramos a los iracundos, a los resentidos y a los irritables que se pelean entre ellos en una laguna pantanosa.

Multitud cubo. India

En el sexto círculo encontramos a los herejes condenados a yacer en sepulcros con llamas ardientes. Aquí se encuentran Papas como Anastasio II, clérigos y todos aquellos que negaban en vida la inmortalidad del alma. Puede que este castigo sea un reflejo de lo que tenían que sufrir en la hoguera los herejes condenados por los tribunales terrenales. En la imagen, Dante y Virgilio observan el sufrimiento de los condenados sobre los que caen las llamas del infierno.

Sexto círculo. Herejes. India

En el séptimo círculo se castiga la violencia en todas sus formas. Criminales y asesinos pagaran sus pecados en un río de sangre herviente.

Puños en alto. India

En este séptimo círculo se encuentran también los violentos contra la naturaleza, el arte o Dios. Estos pagarán sus pecados caminando bajo una lluvia de fuego.

El profeta. India

El octavo círculo estaría completo en nuestros días. Un círculo que castiga el fraude. En este nivel entran los rufianes y los proxenetas; los aduladores del lenguaje vulgar y soez, sea apoyándose en la política o en el periodismo sensacionalista; los que han dividido a la sociedad por ideologías; los políticos corruptos y los hipócritas. Los últimos llevan en su cuerpo una capa dorada de plomo. El color oro es la representación de lo que muestran los hipócritas al mundo exterior, mientras que su interior está repleto de falsedades y malos pensamientos.

Hombre dorado. India

Y por último está el noveno círculo, la región más terrible del infierno que, contrariamente a lo que se pudiera suponer, es una zona helada y oscura en lo más profundo del infierno. Aquí se encuentra Lucifer con los que han utilizado el engaño hacia la gente de su confianza y con los que tenían una relación especial. Entre ellos, Judas, por haber traicionado a Cristo y Bruto y Casio, por haber traicionado a Cesar.

Círculo 9. India

Trepando por las espaldas de Lucifer, Dante y Virgilio salen del infierno y vuelven a contemplar la luz de nuestro firmamento. Beatriz será, a partir de ese momento, su nuevo guía hacia el Paraíso. Después de lo vivido, ahora más que nunca, me gustaría encontrar el camino hacia las esferas celestes. Al igual que Dante, todos deberíamos buscar a nuestra/o Beatriz personal, el nuevo guía que nos conduzca hacia nuestro Paraíso. Aunque la historia podría ser otra dependiendo de a quién se lea: » Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno». Conversación del filósofo Baruch de Spinoza con su Dios.

Spinoza está considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con Descarte.

 

 

 

 

 

 

 

 

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