Saghro 1. Marruecos

Después de muchos años recorriendo la escarpada cordillera del Alto Atlas y las montañas volcánicas del Saghro a través de sus pistas, ahora, con el nuevo vuelo de Madrid a Ouarzazate, he tenido la gran suerte de disfrutar del fantástico espectáculo que se puede presenciar desde la ventanilla de un avión.

Atlas 3. Marruecos

Desde tierra, la presencia de juegos de colores infinitos decorando las montañas, permiten la contemplación de auténticas obras de arte de la naturaleza. Sin embargo, desde las alturas, la visión global de formas, volúmenes y colores, crean una galería de abstracciones artísticas en las que recrear nuestra imaginación.

Saghro 2. Marruecos

El río Draa, es el curso fluvial más largo de Marruecos con una longitud de 1.100 kilómetros. Las aguas que recibe el embalse de Ouarzazate procedentes de los ríos Dades, Ouarzazate y Fint, crean lo que a partir de la presa se llama el río Draa. Desde las alturas se observa una línea que va salvando los intrincados cañones de las montañas volcánicas hasta Agdz. A partir de ese punto, se inicia el palmeral del valle del Draa, el más grande del mundo.

Pantano. Marruecos

Aprovechando la vista de pájaro, hay que dejar volar la imaginación. Figuras casi irreales nos descubren las formas que van apareciendo bajo nuestros pies. Algunas representan casi una radiografía de nuestro cuerpo. Venas y arterias formadas a lo largo de millones de años de erosión se presentan como corazones abiertos o ampliaciones de tejido corporal.

Atlas arterias. Marruecos

El Alto Atlas forma una verdadera columna que discurre a los largo de Marruecos, Argelia y Túnez. Sin embargo, Marruecos es el país con las cumbres más elevadas. El Toubkal, con sus 4.167 metros de altitud, el Ouanoukrim (4.089 metros) y el Mgoun (4.071 metros), son los auténticos gigantes del norte de África. Desde arriba se pueden observar los asentamientos bereberes en lugares recónditos hasta los que era casi imposible llegar. Esta intrincada orografía es la que permitió a las poblaciones bereberes preservar su cultura y tradición ante las invasiones árabes procedentes de la península arábiga en el siglo VII.

Atlas 2. Marruecos

Conforme el avión realiza las maniobras de aproximación al aeropuerto de Ouarzazate, sobre las montañas del Saghro, observo lo cerca que pasamos de Agdz. Desde mi ventanilla, distingo perfectamente el camino que conduce a las cascadas de Tizgui o el manto verde del palmeral del valle del Draa. También distingo la montaña del Jbel Kissane, a cuyos pies se encuentra Hara Oasis, lugar al que tardaré una hora en llegar desde el momento que salga del aeropuerto. Sólo por las imágenes que se pueden disfrutar a lo largo del vuelo, merece la pena hacer una escapada desde Madrid. En una hora y cuarenta minutos habremos pasado a otro mundo que conviene descubrir.

Saghro y Kissane. Marruecos

 

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